Es un tema de actualidad que la regeneración política brilla por su ausencia. La verdad que una de las virtudes de la demografía es la regeneración, pero para ello debe haber voluntad de los actores que están en ella. Es cierto que cada cuatro años la organizaciones políticas se renuevan, aunque hay muchas caras que no cambian. Esto perjudica mucho a nuestra clase política. Por que la agota, la mane, aburre. Jo! Siempre lo mismo. No vemos ideas nuevas, ni caras, con esa frescura e ilusión. Por crear, y llevar a cabo las ideas que trae del pueblo, de la calle.
Ell@s están sentados en su silla de cuatro patas, desde ahí no se ve los problemas del ciudadano. Solo se ven las estadísticas, las encuestas de intención de voto, las estrategias de partidos. Pero no se ve al padre o madre que se esconde cuando va ha pedir a la cruz roja, o tiene que rogar un trabajo. Eso no lo ven.
Yo les pondría una silla de tres patas para que cada cierto tiempo se caigan y de paso a otra persona, que con empuje e ideas frescas, desde la calle, haga lo que es importante. Además este acto de democracia bien entendida, lo ampliaría a otras organizaciones, por que con más o menos, todas tienen la misma debilidad. Y es un gesto de honradez y madurez política hacerlo. Dando paso a la renovación personas e ideas nuevas conseguiremos evolucionar en la democracia y en el progreso de una sociedad mas participativa y plural. Puede resultar difícil a esas personas el tomar otro plano, pero es el que deben de tomar por el bien de tod@s. De otra manera esto no funciona, y solo ganaran los que nunca han querido que funcione un estado de derecho democrático y social.
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